Datos:
Título del libro: La danza de los cisnes.
Autor: Claudia Ramírez Lomelí y Raiza Revelles
Editorial: Alfaguara Juvenil.
ISBN: 9786073850575
Año de publicación: 2024.
Número de páginas: 376.
Sinopsis:
Este libro es una reinterpretación BL de El Lago de los Cisnes .
En Vardalón, la magia agoniza.
Para salvar a su reino, la princesa Odelia está comprometida en
matrimonio con Sam, heredero del rico país vecino de Zesconia... pero cuando el
corazón de Sam se fija en Oliver, el hermano gemelo de Odelia, y una antigua
profecía entra en juego, ¿será posible salir ilesos de esta danza?
Mi opinión:
¡Ciao, ragazzos!
Un sábado más, una reseña más. Y hoy hablaremos de un libro de dos
escritoras que son conocidas en internet, pero que en mi humilde opinión,
necesitan trabajar mucho sus textos.
El libro está en tercera persona, pero brincando de la perspectiva
de Odelia a la de Sam y, después, a la de Oliver. Sin embargo, la narración es
lo peor de este libro. Hay faltas de ortografía, además de unos horrores
gramaticales que casi me sacan un tic en un ojo o me provocan un derrame en los
oídos, porque este libro lo consumí en audiolibro. Y aunque las voces de los
tres narradores me parecieron espectaculares (amé la voz de Sam), eso no evitó
que torciera el gesto cada dos por tres. Y aquí es donde yo me pregunto, ¿dónde
carajos está el trabajo de la editorial? Porque estamos hablando de una gran
casa editorial como lo es alfaguara, no una editorial en donde el autor
prescinde del corrector y el editor porque no tiene para pagarlo, o en el caso
de las editoriales pequeñas cuyos editores y correctores no se dan abasto o no
tienen la preparación o la experiencia necesarias. No, hablamos de Alfaguara
Juvenil y es que, en serio, los errores en la narración de esta novela le sacan
a una urticaria, con frases que ni siquiera tienen la estructura básica del
español, con expresiones o comparaciones pésimamente hechas, a mí se me quedó
muy grabada una expresión que decía: «arrugó la cara como un limón». Para
empezar, los limones no tienen cara. Y para terminar, los limones no se
arrugan, se exprimen. Yo no sé si estas calamidades se deban a que Claudia
Ramírez lee más libros en inglés que en español y tal vez esté usando
expresiones/comparaciones en inglés, no lo sé, tampoco puedo asegurar que sea
ese el origen del problema, yo soy una ignorante del inglés y nunca me he leído
un libro en dicho idioma, pero de que hay faltas muy serias, las hay. Y tampoco
podemos echarle toda la culpa a la editorial, porque se trata de autoras a las
que ya les han publicado más de un libro, por lo que a estas alturas, ya
deberían de haber aprendido de sus errores (yo al menos me leí la trilogía de
«El príncipe del sol» de Claudia Ramírez Lomelí y su narración es desastrosa en
los tres volúmenes) o, cuando menos, ser más precavidas y observadoras a la
hora de entrar en modo corrección de sus libros y, si de plano no logran ver
esos errores (que puede pasar, gente, somos seres humanos y la verdad es que no
hay peor corrector de un texto que el propio autor) pues entonces, a invertirle
con un corrector antes de mandar las novelas a las editoriales. Venga, que para
eso estamos los correctores y, no tiene nada de malo pedir ayuda, para eso
existen los especialistas en distintas áreas. Pero el primer paso es reconocer
que la estamos regando como escritores y que, si respetamos a nuestros
lectores, lo mínimo que podemos hacer es esforzarnos por entregarles algo de
calidad.
Con respecto a personajes, creo que esto es lo único que me gustó
del libro. A Odelia no la soporté, quería zarandearla o darle un tortazo por
ser tan egocéntrica, envidiosa y atarantada. Y ojo, porque eso no es malo,
resulta muy interesante encontrar características desagradables en protas que
no sean exactamente los villanos, pero aquí se da el caso y me ha gustado como
lo han manejado las escritoras. Sin dejar de lado a Sam y Oliver, que yo a esos
dos quería abrazarlos y gritarles «¡por piedad, por piedad ya cómanse las
caras!». La única pega que pongo es, justamente, con el villano de la historia,
el cual en vez de producirme miedo porque pudiera herir al trío de muchachitos,
lo que me ocasionó fue mucho cringe, así como la sensación constante de estar
viendo a un tipo patético actuando como un loco desesperado que, durante años y
años, se había mostrado ante todos como alguien tranquilo, que piensa antes de
actuar, que planea cada detalle, adelantándose al incierto porvenir. Pero no,
aquí el villano es patético, plano y más bien propio de una telenovela de la
tarde, incongruente en su personalidad y sin fundamento.
Y por último, la trama. El gran pecado de esta parte es que el
verdadero problema tarda un chingo en aparecer. Yo creo que poquito más de la
mitad de este libro se la pasa brincando entre temas románticos y de crisis
existenciales, sin contar con que te ves venir absolutamente todos los plot
twist. De hecho y siendo franca, si leí el libro fue porque me gustaron los
personajes y nada más, ya que incluso la supuesta batalla final me pareció sosa
y me dio pena ajena.
En definitiva, las autoras tienen que mejorar mucho y, espero de
todo corazón que se pongan las pilas y no se conformen con vender libros solo
porque son influencers famosas, porque eso sería muy triste.
¿Y ustedes? ¿Qué opinan sobre los libros escritos por influencers?
¡Tecleen!

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