Datos:
Título
del libro: Hacia mareas malditas.
Autor:
Laura Díaz.
Editorial:
Ediciones Martínez Roca.
ISBN: 9788427052918
Año de
publicación: 2024
Número
de páginas: 408
Sinopsis:
Ella
ansía la libertad. Él está condenado por una maldición. El océano será el
encargado de unir sus destinos.
Más allá
de las olas, en el lugar donde la línea entre el bien y el mal se difumina,
navegan el Sangre Maldita y sus piratas que huyen de la muerte. Son cientos los
rumores y leyendas que tratan de explicar el origen de la magia que envuelve el
barco, pero solo una cosa está el capitán Corazón Negro es el más sanguinario y
temido de los mares.
Cuando
su camino se cruza con el de Brienne, una mujer cuyos misteriosos poderes todo
el mundo ansía, aflorarán secretos, peligros, y quizás algún sentimiento
inesperado a los que tendrán que enfrentarse en una lucha de poder capaz de
destruir mundos.
En
Ventus, solo un grito de guerra puede romper la calma y exaltar los corazones…
¡Con el
arrojo de los vivos!
¡Y la
piedad de los muertos!
Mi
opinión:
¡Good
morning por la mañana!
Llegó un
nuevo sábado y con él, una nueva reseña. Y para no salirme tanto del patrón del
fin de semana pasado, hoy volveré a hablar de un libro que no solo no me gustó,
sino que me ha indignado muchísimo. Así que si eres fan de la autora o tienes
este libro en un pedestal, mejor no sigas leyendo y llevemos la fiesta en paz.
La
narrativa está en primera persona, turnándose entre nuestros dos protagonistas,
Brienne y Corazón Negro. Tengo que reconocer que al inicio el estilo de
narración de la autora me estaba atrapando, sobre todo porque comienza de
manera ágil, pese a usar metáforas y un lenguaje hasta cierto punto poético
para describir paisajes, pero todo eso no tarda en irse al garete cuando
empiezan a haber escenas con una pizca de acción, llámese visiones,
enfrentamientos fantásticos o marinos. Entonces la narrativa se vuelve torpe,
incluso hay partes en las que se debería haber metido todo un párrafo de
descripción, pero en cambio nos topamos con unas escuetas líneas que no nos
dicen nada. Hay descripciones de sentimientos y pensamientos, pero como estos
son tan tóxicos llega un punto en el que la lectura se vuelve muy desagradable
e incómoda. Los diálogos, especialmente los que intercambian Brienne y Corazón
Negro son en exceso repetitivos, girando en torno a una cantinela que convierte
la novela en algo aburrido y cansino.
Con
respecto a los personajes, solo puedo salvar a dos secundarios, Jo y Dmitri.
Estos dos son personajes complejos y completos, con sus múltiples capas, sus
secretos y sus muy particulares formas de ser. El resto…me daba lo mismo si se
ahogaban o se los comía un dragón. Y ni se diga de los protagonistas. Son
insufribles, Brienne es tonta de remate, una mujer que aparenta ser súper
inteligente con su creación de pócimas, pero la verdad es que la autora la
ayuda para que todo le salga bien y se creen a su alrededor un montón de
casualidades o eventos circunstanciales que la beneficien. Poquito le faltó
para ponerse a cantar mientras cocinaba. Y Corazón Negro…es un tipo
despreciable, prepotente, violento e irascible que de capitán no tiene ni un
pelo. Un capitán se gana el respeto de su tripulación, pero este tipo todo lo
solucionaba a base de violencia verbal o física. No hay una sola escena en
donde el hombre no se encienda y enoje por cualquier tontería. Ni siquiera en
las escenas que deberían haber sido románticas. No, hasta ahí el señor usa la
intimidación y la fuerza bruta para manosear y besuquear a la atarantada de
Brienne. Se habla mucho de que la tripulación del barco son familia, pero de
eso no hay nada, o de lo contrario no se habrían dado dos intentos de
amotinamiento. Es más, la personalidad de Corazón Negro es tan tóxica que, cada
que tocaba un capítulo desde su perspectiva, a mí me daba ansiedad y dolor de
cabeza.
Y ahora
voy a pasar a la trama. La autora tenía una joya en sus manos, pero en vez de
pulirla y ofrecernos un diamante, decidió engarzar una piedra cualquiera en un
cordón y dárnosla. El tema del barco y esa supuesta hermandad se pudo haber
explotado. No se hace. El tema de los dragones pudo haber tenido otro giro.
Tampoco se da. Las escenas en sí de acción se resuelven con una facilidad
ridícula. Toda la temática de la fantasía tenía muchísimo potencial, pero la
novela se centra en el romance súper patológico entre Brienne y Corazón Negro.
Y lo digo así porque joder, en el primer encuentro, el tipo la acorrala, la
agarra por el cuello y la estrella contra la pared, además de tocarla sin su
permiso. ¿Y ella? Ella muy excitada. Se me ha revuelto el estómago de la rabia
e indignación. A lo mejor yo no diría nada si esto estuviera catalogado como un
Dark Romance para mayores de edad, pero maldita sea, ¡está recomendado para
niños de catorce años! ¡De catorce! ¡No me jodas! La escena del cuello se
repite, además de otra en donde la agarra del pelo, y sin olvidar, por
supuesto, que el bastardo no para de humillarla psicológicamente al decirle una
y otra vez que es su rehén. Y las escenas de sexo son explícitas. Ya, no dice
la palabra verga, pero igual te dice que la penetró, o que ella vio/agarró el
miembro de él. Me van a disculpar, pero eso sigue siendo sexo explícito.
No
obstante, lo que me molesta en realidad es eso, que la autora y la editorial
estén recomendando esta obra para menores de edad. Y a lo mejor me van a venir
a decir que los menores de edad ya están muy despiertos, que ven porno desde
los ocho, pero carajo, si encima tú le metes más mierda en la cabeza, entonces
por eso el mundo está como está. Y hablo como psicóloga: ha habido casos de
muchachitas que, por leer estas babosadas y querer repetir las escenas con su
pareja, acaban muertas. Hablo, también, como mujer abusada: no es bonito que un
extraño te acorrale. Menos, que te agarre del cuello y te estampe contra la
pared. Y definitivamente, no es excitante, más bien es algo horrible, que te
toquen aun y cuando tú ya dijiste que NO. Es más, en el momento en el que
alguien te pone un solo dedo encima sin tu consentimiento se llama abuso
sexual, gente. Me parece terrible que sigamos normalizando todo esto, que les
metamos en la cabeza a las adolescentes que el hecho de que te agarren del
pescuezo y te estrellen contra la pared es lo más sexy del mundo, que está bien
que te humille porque eso vuelve al hombre todo un machote, que el hecho de que
te acorralen y te metan mano con todo y que ya dijiste que no es algo sensual.
No, señores, no podemos seguir permitiendo este tipo de cosas, menos, de
promoverlas.
Y me da
mucha pena porque yo recién comencé a seguir a la autora en Booktube. Veía sus
videos, cómo ella siempre cuida el contenido para menores, habla y habla sobre
que no le gusta el romance, menos las escenas de sexo explícito, que si los
mejores libros de fantasía son los que no tienen escenas spicy y bla, bla, bla.
Por eso yo fui confiada, porque además vi que recomendaba este libro para un
público de catorce años en adelante…y vaya encabronamiento que he agarrado.
Porque sí, aquí mi enojo va hacia el libro pero también, hacia la escritora,
por decir una cosa y hacer otra. Lo siento muchísimo, pero yo no puedo con ese
tipo de personas. No le deseo ningún mal, sé que le va bien y espero que así
siga, pero también espero de todo corazón que recapacite junto con su
editorial, y que cambien la categorización de esta novela. Ya si a las lectoras
adultas les sigue pareciendo muy sexy todo lo que se presenta en este libro
bueno, ya es pedo de ellas, que con veinte años creo que ya puedes decidir qué
meterte en el cerebro y qué no.
Sé que
hay otro libro de esta escritora, ambientado en la cultura japonesa, pero con
el chasco que me llevé no sé si vaya a darle otra oportunidad. De momento, he
de decir que ya tengo al segundo lugar de mi lista de peores lecturas del 2026.
¿Y
ustedes? ¿Se han leído el trabajo de Laura Díaz? ¡Tecleen!

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