Datos:
Título
del libro: Piñata.
Autor:
Leopoldo Gout.
Editorial:
HarperCollins.
ISBN: 978-84-1064-013-9
Año de
publicación: 2024.
Número
de páginas: 400.
Sinopsis:
Carmen
Sánchez regresa a México, su país de origen, para supervisar la renovación de
un antiguo monasterio colonial que será convertido en un hotel boutique. Sus
hijas adolescentes, Izel y Luna, la acompañan durante el viaje, que Carmen
espera aprovechar para que conozcan mejor sus raíces.
Sin
embargo, el proyecto comienza a complicarse. Carmen tiene dificultades con los
trabajadores de la obra y varios acontecimientos inquietantes hacen que sienta
que sus hijas están en peligro. Después de un accidente en la construcción, se
descubre una habitación llena de antiguas reliquias indígenas. El hallazgo
provoca que Carmen pierda su trabajo y la familia regrese apresuradamente a
Nueva York.
Pero
algo inexplicable ha regresado con ellas. Lo que inicialmente parece ser estrés
o una serie de extrañas coincidencias comienza a afectar especialmente a Luna.
Mientras los acontecimientos se vuelven cada vez más perturbadores, la familia
Sánchez deberá enfrentarse a unas fuerzas ancestrales que han sido despertadas
y que amenazan con alcanzarlas incluso lejos de México.
Mi
opinión:
¡Comencemos
con el mes del terror!
Así es,
octubre está ya aquí y, para empezar fuerte, hoy desgranaré todas las
maravillas de este increíble libro el cual, me ha dejado con ganas de más
acerca del trabajo de este autor. De hecho, este año he leído poco terror, por
lo que solo publicaré dos reseñas alusivas al mes. Una disculpa, pero este año
ha sido más de fantasía y de devorar sagas y trilogías.
Pero no
me enrollo más, pasemos a la reseña:
La
narrativa del libro está en tercera persona, lo que nos permitirá ir brincando
de un punto de vista a otro. A veces veremos las cosas desde los ojos de
Carmen, otras veces desde los ojos de sus hijas y, en otras ocasiones, desde la
perspectiva de varios de los personajes secundarios. Sea como sea, me gustaría
recalcar el impacto que ha tenido en mí las descripciones referentes a la
mitología Nahua. Y es que Leopoldo Gout puede hacer que distintos elementos del
inframundo Nahua se visualicen en nuestra cabeza de forma espeluznante y
bellísima al mismo tiempo. Mariposas que revolotean alrededor con delicadeza,
solo para convertirse en un enjambre descomunal que amenaza con ahogarte al
metérsete en cada orificio del cuerpo, a fin de destrozarte de adentro hacia
afuera. Y como esta escena podría mencionar muchas otras. La cuestión es que a
mí este contraste en las descripciones me ha embelesado, más que nada porque se
nos presentan de manera orgánica y natural, mezclando lo hermoso y lo
terrorífico en una pintura que me robó el aliento en más de un instante y me
hizo estremecer.
Sobre
los personajes, creo que todos están muy bien trabajados. Quizá Carmen se me
quedó un poco corta en cuestión de evolución, pero las hijas y el resto de los
personajes me parece que crecieron de manera congruente con sus personalidades
y circunstancias. De hecho y, en mi humilde opinión, los personajes secundarios
(el sacerdote, los dos jóvenes de origen Nahua e Izel) poseían más fuerza que
la protagonista, robándose mi atención por completo. O sea, sí que me gustaba
ver qué desgracias estaba provocando Luna y la angustia de Carmen, pero en
definitiva, estaba más interesada en saber qué sería de los demás.
Y por
último, la trama. Independientemente del tema de la posesión, el autor explora
temas como la vida, la muerte, principio y fin, la migración ilegal hacia los
Estados Unidos, la discriminación hacia los pueblos indígenas y las tremendas
dificultades que una mujer debe afrontar en el mundo laboral de la
arquitectura. Y todo eso lo hace de manera espectacular, con una destreza
tremenda y ensamblándolo todo con una sencillez y perfección que, al completar
el cuadro, descubriremos un paisaje hermoso pero pintado con colores oscuros.
En
definitiva, muy contenta de haber descubierto a este autor y, convencida
también de que se colará en la lista de mis mejores lecturas del 2026.
¿Y
ustedes? ¿Conocían el trabajo de Leopoldo Gout? ¡Tecleen!

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